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Info de Greenpeace España

Para conocer la gravedad de los problemas generados por las basuras y planificar una alternativa que tenga como premisa la protección ambiental y de la salud pública, la pregunta actual:

¿qué hacemos con la basura?, deberíamos sustituirla por

¿qué podemos hacer para no generar basura?

Esta nueva pregunta nos llevaría al desarrollo de un programa de recogida selectiva en origen, es decir, la separación de los distintos materiales que componen la basura para su reutilización, compostaje (materia orgánica) o reciclaje.

La información a los ciudadanos es fundamental para conseguir su participación, indispensable para el éxito de estos programas.

.. LA NECESIDAD DE REDUCIR. 

A lo largo de los últimos 30 años el aumento en la producción de basuras en España ha sido espectacular. El consumo de los plásticos, por ejemplo, ha aumentado de 1,29 Kg. /habitante en 1960 hasta 59,11 en 1992. Del mismo modo han aumentado los problemas de todo tipo generados por una producción de basuras que supera hoy en día el kilo por persona y día. Los envases y embalajes suponen una fracción creciente.

La única forma de reducir la cantidad de los residuos es no generarlos. Para conseguir este objetivo los productos deberían ser duraderos, fáciles de reparar y reutilizables. Solo al final de su vida, serían reintroducidos en el ciclo del producto, mediante el reciclaje. Sin embargo los productos están diseñados para durar cada vez menos y en muchos casos son de un solo uso.

ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE RECICLAJE... 

 

                         grafico de http://www.adan.org.ve/

 

El reciclaje de las basuras es un concepto cada vez más extendido en nuestra sociedad. La poca o nula información que los ciudadanos tenemos de:

está provocando desinformación y confusión entre los ciudadanos.

La pregunta de qué se hace después de la recogida de los materiales no se realiza o queda sin respuesta. Se confunden los términos reciclado y reciclable y sobre todo se olvidan los aspectos mencionados en el párrafo anterior. Y sobre todo, no se tiene en cuenta cual es el origen del problema:

La sociedad actual basada en el consumismo irracional y excesivo en la expoliación de los recursos naturales (en países del tercer mundo), y en el derroche de energía, necesarios para producir los "objetos de consumo" hechos para comprar, utilizar y echar a la basura o al contenedor de reciclaje, y volver a comprar, con lo que se repite el ciclo de consumo.

Además, la supuesta reciclabilidad es más aparente que real ¿A dónde van a parar estos materiales una vez que son recogidos en contenedores especiales?. El papel y el vidrio se reciclan pero ¿ocurre lo mismo con los plásticos, los "cartones" de bebidas, las latas, las pilas, etc.? El gran coste ambiental que ocasiona la fabricación de muchos de los productos que consume la sociedad occidental nos llevaría a plantear la reducción de su fabricación (y consecuentemente su consumo), y la sustitución por otros materiales de menor impacto.

Las latas de refrescos son un claro ejemplo. Si el impacto ambiental que la extracción de la bauxita y la fabricación del aluminio (de gran consumo energético) se incorporasen en el precio final del producto, la lata de refresco sería tan cara que nadie preguntaría si son reciclables (el aluminio puede reciclarse pero la contaminación ambiental del reciclaje del aluminio es muy elevada) pues, sencillamente, no se utilizarían. Los refrescos, al igual que el resto de las bebidas pueden estar envasadas en vidrio retornable. Esa es la respuesta.

Re-ciclar consiste en la introducción de un material nuevo en su ciclo de vida de forma que no es necesario extraer nuevas materias primas, produciéndose, al mismo tiempo, ahorro de agua y energía durante el proceso de fabricación. El producto, una vez que acaba su vida, deja de ser un residuo y pasa a ser un recurso. El impacto ambiental, con ello, disminuye.

EL RECICLAJE INTEGRAL: 
LA ALTERNATIVA A LOS VERTEDEROS Y LAS INCINERADORAS.

Un programa de gestión de las basuras, alternativo a los vertederos y a las incineradoras, debería tener como principios las prevención en origen de la generación de los residuos, y evitar la explotación de los recursos naturales. La fabricación de productos utilizando energías renovables, con tecnologías limpias (que eviten la generación de residuos tóxicos) y que sean fáciles de reparar y reutilizar, permitiría sentar las bases de este programa alternativo.

El método para desarrollarlo se basa en la recogida selectiva domiciliaria de las dos fracciones que componen la basura: la orgánica, para obtener abono mediante el compostaje; y la inorgánica, para reutilizar o reciclar. La separación de la fracción tóxica (pilas, envases de pinturas, barnices, productos de limpieza tóxicos, envases de PVC, etc..) es fundamental para evitar la contaminación de los materiales, y siempre con el objetivo final de abandonar progresivamente su uso.

El éxito de este tipo de programas requiere la participación ciudadana y, principalmente la voluntad política de los responsables de las Administraciones de ponerlos en marcha. La primera se consigue mediante campañas continuas de información.

La fracción de rechazo, es decir, aquella basura que no se puede reutilizar ni reciclar, constituida principalmente por plásticos (30%-35%, según las experiencias actuales en Europa) se deposita en vertederos controlados que no tienen los problemas de contaminación de los convencionales, al carecer de materia orgánica fermentable.

Las dos fracciones de la basura, que son clave en la solución del problema son, la materia orgánica (40%-50% en peso, aproximadamente) y los residuos de envases y embalajes (37% en peso, aproximadamente). Por ello, es fundamental que las Administraciones central, autonómica y local elaboren planes que incluyan el compostaje de la materia orgánica, y medidas para reducir los envases y embalajes, como el apoyo al vidrio rellenable y la eliminación de los especialmente problemáticos desde el punto de vista ambiental y sanitario, como el PVC.

Las ventajas ambientales, sanitarias, económicas y sociales de un plan de reciclaje integral, en relación a la incineración, están ampliamente documentadas. Del mismo modo, está demostrado que estos dos sistemas son incompatibles. En consecuencia, los municipios deben decidir cuál quieren llevar a cabo, en beneficio de la calidad de vida de las presentes y futuras generaciones.

Info de Greenpeace España

   Mailto: lexcafe@cantv.net